Aún sigo encerrado en mi habitación ¿Cuándo vendrá? hace dos días que no la veo...quiero verla, me golpeo en las murallas para olvidar su rostro,el de niña inocente que tiene. Me muerdo las manos para que dejen de pensar en palpar su piel.
Las paredes de esta habitación acolchada me tienen mal, los golpes no sirven para olvidarla, las mordidas hacen que las manos la clamen aún más su piel. Grito, pero entre las paredes blancas se escucha un gemido desesperado. Dos hombres de blanco entran y uno de ellos me amarra a la que suelo llamar cama "¡la veré de nuevo!" Grito con una mezcla de ansidad y excitación ¡quiero verla de nuevo! ¡ver a mi precioso angel!. Los miro, no traen la jeringa que me hace verla "¿¡Donde está!? ¿¡Por qué no la traen!?" comienzo a moverme desesperado ¡¿Por qué no traen con ellos el elixir que me permite ver a mi angel!? muevo más fuerte mi cuerpo, grito con furia animal. Siento espasmos... quizá debería calmarme. No, no debía, tenía que ver a mi angel ¡hace dos días que no la veía! ¡es demaciado tiempo!.
Uno de los dos sujetos al parecer escuchó mis suplicas y me injectó mi precioso y deseado elixir. para que por fín pudiera irme con mi amada. Se me nublo la vista, dejé de forcejear y cerré los ojos.
Un susurro suave y delicado junto con un aliento dulce y tibio me despertó. Abrí los ojos y quien había osado despertarme me miró con una sonrisa que iluminó mi despertar... mi angel ¡mi dulce angel!. Me sente de inmediato, casi en automático en la cama y le miré. Sus ojos esmeralda me hipnotizaban; sus cabellos negros, largos y finos bailaban con la briza del viento; su piel pálida reflejaba la luz del sol. No dude en saciar mi sed de tocar la piel, era tal cual como la recordaba. Le acaricié el rostro y ella cambió su mirada por una seria, pronto entreabrió los labios para pronunciar unas palabras que me apretaron el corazón como una enredadera de espinas "Esto se acabó, estas loco... y te estas muriendo" me volvió a sonreir y yo le mire con extrañesa, luego mire mi cuerpo... ahí, de donde me habían injectado corría un hilo de sangre. No se por qué comenzó a doler al igual que mi pecho, mi angel me seguía mirando sin decir nada más ¿Qué pasaba? ¿Por qué me sentía tan mal después de sus palabras? sin saber como ni por qué comenzé a convulcionar a su lado, me deje caer a la cama, abró la boca "¡¿Qué demonios pasa?!" grité, mi angel se me acercó y susurró en mi oreja "Te estas muriendo, loco. Te estas muriendo...abusaste de el elixir" mis ojos me ardian junto con mi pecho, las espinas de la enredadera se apretaban cada vez más y mi angel solo miraba. No, no la odiaba... esaba muriendo a su lado, aunque ella me mirara sin expresión, sin quererlo le sonrreí y ella me devolvio la sonrisa pero como último favor. Dí un suspiro y todo ello se borró.
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