"Pobre de aquel que tenga frío corazón, será quien pase el más crudo de los inviernos" Por alguna extraña razón, Vlad recordó la frase que su madre alguna vez le había dicho en quizá más de una ocasión. La desechó de su mente y miró el edificio en el cual tenía la obligación de ingresar, a pesar de sus tres pisos era bastante alto y su diseño colonial le daba un toque de antigüedad, el color carmesí oscuro contrastaba caso monocromáticamente con su gabardina, algo desteñida por el paso del tiempo, en frente de la puerta una pileta con tres estatuas que representaban a ninfas danzantes, sonrió al verlas, se veían tan reales. Si miraba por la descuidada calle, podía ver carritos con maseteros en su interior una sutil pero no menos importante gota de lluvia cayó en el hombro de su gabardina "Sabía que hoy llovería" pensó con desgana, no le gustaba la lluvia. No le importó, tenía algo que hacer... pero lo había olvidado "Siempre pasa" dejo de pensar para seguir mirando.
Escuchó que frente a el se abría la puerta principal del edificio y solo dejó de mirar el anonadante panorama cuando una voz gruesa e irritantemente áspera le llamó.
-¡Vlad Walker ¿Hasta qué hora me haces esperar para entrar?!¿Quieres que te envíe una invitación?- El jefe de sección se asomó por la puerta, tenía su típico ceño fruncido y con su cara de pocos amigos dejaba mucho que desear, siempre gustaba de tratar a Vlad como un idiota, por ser joven y nuevo en el área de la investigación criminal. Pensó en dejar de molestarlo por un tiempo, pero tomó el molestar a Vlad como un deporte. El jefe de sección se acercó a Vlad y paso su mano por delante de la cara del joven detective para que volviera de una buena vez al mundo de los vivos.-Joder que te hablo Vlad, ya entra de una vez por todas-
El jefe no esperó palabra de parte de Vlad, solo lo tomo por el brazo derecho y de un jalon lo metió dentro del edificio. Vlad iba algo extrañado por la acción de su jefe, a pesar de las pocas ocasiones en las que habían trabajado juntos jamás lo había tironeado.
-¿Jefe, tan complicado es el caso?- Vlad preguntó con seriedad y un deje de curiosidad mientras comenzaban a bajar por unas escaleras que estaban detrás de una puerta en el fondo del primer pasillo.
-Más de lo que crees muchacho...-La voz del jefe sonó asqueada cuando mencionó palabra y abría lentamente la puerta del sótano del edificio-Tápate la nariz- ordenó el jefe de sección.
-No creo que sea tanta co...-Vlad detuvo su hablar, con lo que vio dentro de aquella habitación cuando El jefe abrió la puerta, lo dejo más que sorprendido. Shockeado.
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